Hemodiálisis

¿Que es la hemodiálisis?


La hemodiálisis es un tratamiento que usamos cuando los riñones ya no pueden hacer su trabajo de forma adecuada.

Los riñones normalmente limpian la sangre, eliminan toxinas, exceso de agua y mantienen en equilibrio sustancias importantes como el sodio, el potasio y otros electrolitos.


Cuando esto falla, el cuerpo empieza a acumular lo que ya no debería estar ahí… y eso, con el tiempo, afecta todo: el corazón, el cerebro, los pulmones.

La hemodiálisis es una forma de ayudarle al cuerpo a hacer ese trabajo.

De manera sencilla:


es un proceso donde una máquina limpia la sangre fuera del cuerpo y luego la regresa ya filtrada.

Durante el tratamiento, la sangre pasa por un filtro especial (como un riñón artificial), donde se eliminan toxinas y líquidos acumulados. Después, esa sangre limpia vuelve a entrar a su cuerpo.

¿Cómo funciona la hemodiálisis?


  1. La sangre es bombeada a través de "tubos blandos" (Acceso vascular: Fístula/Cateter) hacia el dializador, que es como un riñón artificial.
  2. El dializador filtra la sangre y retiene macromoleculas (células sanguíneas, proteínas de alto peso molecular y nutrientes) y deja pasar toxinas, desechos y líquido acumulado.
  3. Las toxinas de desecho y el líquido acumulado se absorben por el líquido de diálisis y la sangre vuelve a fluir hacia usted.
  4. Se realiza de 3 a 4 veces por semana con una duración de 3-4 por sesión

¿Qué se necesita para iniciar hemodiálisis?

Para poder realizar hemodiálisis se necesitan principalmente dos cosas: un acceso vascular seguro y una unidad de hemodiálisis adecuada.

El acceso vascular es la vía por donde la sangre puede salir del cuerpo, pasar por la máquina para limpiarse y regresar nuevamente.

Cuando la hemodiálisis debe iniciarse de urgencia, generalmente se coloca un catéter venoso central de alto flujo. Este catéter debe colocarse idealmente en un hospital, porque es un procedimiento delicado y con riesgos.

Si el paciente va a requerir hemodiálisis por largo tiempo, lo más recomendable es planear un acceso más seguro y duradero: la fístula arteriovenosa. Esta se realiza mediante una pequeña cirugía que une una arteria con una vena, generalmente en el brazo, para permitir un flujo adecuado de sangre durante las sesiones.

Cuando sabemos que una persona probablemente necesitará hemodiálisis en los próximos meses, lo ideal es preparar la fístula con anticipación. Así podemos evitar, en muchos casos, iniciar con un catéter de urgencia.

También se necesita una unidad de hemodiálisis, que puede estar dentro de un hospital o en una unidad externa. La decisión depende del estado del paciente. No todas las personas tienen las mismas condiciones ni el mismo riesgo, por eso el nefrólogo valora si el tratamiento puede realizarse de forma ambulatoria o si necesita vigilancia hospitalaria.

En pocas palabras:

no se trata solo de “conectarse a una máquina”. Se trata de hacerlo de la forma más segura, planeada y humana posible.

¿Cuáles son los riesgos de la hemodiálisis?

La hemodiálisis es un tratamiento seguro y necesario en muchas personas.


Pero como cualquier tratamiento médico, no está completamente libre de riesgos.

Lo importante no es asustarse… sino entenderlos, prevenirlos y saber que estamos atentos a ellos para prevenir complicaciones.

 

Cambios en la presión arterial

Durante la hemodiálisis pueden presentarse cambios en la presión:

  • Presión baja (hipotensión):

Es lo más frecuente. Puede causar mareo, debilidad, náuseas, calambres o sensación de falta de aire.

  • Presión alta (hipertensión):

A veces ocurre cuando hay exceso de líquidos en el cuerpo. Puede dar dolor de cabeza, zumbido de oídos o sensación de opresión en el pecho.

Calambres musculares

Son relativamente comunes.

Suelen aparecer cuando se elimina líquido de forma rápida o cuando hay cambios en minerales como el potasio o el calcio.

Problemas en el acceso vascular

El acceso (catéter o fístula) es fundamental, pero también puede tener complicaciones:

  • Infección
  • Sangrado
  • Estrechamiento o mala función

Por eso lo cuidamos tanto.

Estado emocional

Esto casi no se dice… pero es real.

Vivir con enfermedad renal y depender de un tratamiento puede generar ansiedad, tristeza o depresión.

Y eso también forma parte del tratamiento: no ignorarlo.

Otros problemas que se pueden presentar pero que mejora con la Hemodiálisis:

Picazón en la piel (prurito)

Muchos pacientes lo describen como algo muy molesto.

Está relacionado con alteraciones en el fósforo, el calcio y las glándulas paratiroides.

Anemia

No es solo por la diálisis, sino por la enfermedad renal en sí.

Los riñones enfermos producen menos eritropoyetina, que es la hormona que ayuda a formar la sangre.

Además, durante el tratamiento se pueden perder hierro y algunas vitaminas.

Problemas en los huesos

Cuando el riñón falla, se altera el equilibrio entre calcio, fósforo y vitamina D.

Con el tiempo, esto puede debilitar los huesos.

Sobrecarga de líquidos

Si el cuerpo acumula más líquido del que se elimina, puede haber hinchazón, aumento de peso y, en casos más serios, dificultad para respirar.

Algo que quiero dejarte claro

La mayoría de estos riesgos se pueden prevenir o controlar cuando hay seguimiento adecuado.

Mi trabajo no es solo hacer la diálisis…

es anticiparme a estos problemas y acompañarte en todo el proceso.

Porque aunque la enfermedad sea compleja,

no tienes que vivirla solo ni a ciegas.

Como tu médico… Mi objetivo no es solo conectarte a una máquina.

Es que entiendas qué está pasando en tu cuerpo, que participes en las decisiones, y que encuentres una forma de vivir este proceso con la mayor claridad y tranquilidad posible.

Porque no estás solo en esto.


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